Lo que las vacas hacen (y tú puedes aprender) con la rumiación
La vaca pasa buena parte del día rumiando.
Mastica, traga, regurgita… y vuelve a masticar.
Desde fuera puede parecer que no para de darle vueltas a lo mismo, pero hay una diferencia esencial entre lo que hace una vaca y lo que solemos hacer los humanos cuando nos quedamos atrapados en nuestros pensamientos.
La vaca rumia para completar un proceso.
Nosotros, muchas veces, rumiamos sin llegar a ningún sitio.
Rumiar no es lo mismo que sobrepensar
En psicología diferenciamos dos fenómenos que a menudo se confunden:
- Rumiación: pensamientos repetitivos centrados en el pasado, en errores, pérdidas o situaciones que ya no pueden cambiarse.
- Sobrepensamiento (overthinking): anticipaciones constantes sobre el futuro, escenarios hipotéticos, “¿y si…?”, castillos en el aire que nunca llegan a ocurrir.
Ambos tienen algo en común:
mantienen activado el sistema de alerta cuando ya no es necesario.
Cuando pensar deja de ayudar
Pensar es una herramienta maravillosa.
Pero cuando pensar no conduce a una decisión, a una acción o a una comprensión nueva, empieza a convertirse en desgaste.
La rumiación prolongada se ha relacionado con:
- ansiedad,
- depresión,
- dificultad para regular emociones,
- y una sensación persistente de bloqueo mental.
Aquí es donde la metáfora de la vaca resulta útil.
Lo que la vaca hace bien (y nosotros olvidamos)
La vaca:
- rumia lo justo,
- completa el proceso,
- y luego sigue con su vida.
No se queda atrapada en el pasado.
No anticipa futuros catastróficos.
No rumia para castigarse.
🧠 Rumiar no es el problema. El problema es no saber cuándo parar.
Aprender a cerrar el ciclo
Desde un enfoque cognitivo-conductual, el objetivo no es “dejar la mente en blanco”, sino aprender a:
- detectar cuándo un pensamiento ya no aporta,
- cortar el bucle,
- y volver al presente.
Igual que la vaca sabe cuándo ha terminado de digerir, nosotros можем aprender a reconocer cuándo ya es suficiente.
Pensar sirve para entender.
No para quedarse atrapado.
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Cada animal nos recuerda algo esencial que solemos olvidar.






